La renuncia del ombudsman

Fachada2_CDHDF

Manuel Fuentes Muñiz

Periódico La Silla Rota
http://www.lasillarota.com/component/k2/item/78921-la-renuncia-del-ombudsman
2 de octubre de 2013

Esta semana nos amanecimos con la renuncia de Luis González Placencia para prolongar su cargo de presidente de la Comisión de Derechos Humanos del Distrito Federal (CDHDF) por otros cuatro años.  Me parece una decisión lamentable sobre todo porque su gestión permitió la participación ciudadana y fortaleció, contra viento y marea, la autonomía de esa institución.

Luis González prefirió con su renuncia desgastarse él y no a la CDHDF, tampoco quiso exponer públicamente a los diputados de la Asamblea Legislativa que días antes habían anunciado entre sus pares el rechazo a la continuidad del proyecto. Algunos opinábamos diferente, que debía seguir adelante para que la sociedad conociera que diputados lo rechazaban, para que los juzgados fueran otros y no él; pero imperó su estilo personal: su nobleza, que la fue la que determinó su actuar en todo momento.

Requería por lo menos de 44 de los 66 votos posibles, que no alcanzó en un consenso previo. ¿La razón? fueron las vendettas políticas, los intereses que afectó en su momento que vieron la oportunidad de regresar el golpe.  Afectó intereses políticos, prestigios falsos y expuso los intereses privados. Eso no se le perdonó.

Quienes se resistieron a otorgar su voto a favor de Luis González Placencia, simplemente ignoraron, dieron la espalda a la demanda de centenares de organizaciones de la sociedad civil que solicitaron su continuidad. ¿Esos diputados representantes populares? Me muero de la risa para aceptarlo; en realidad representan los intereses mezquinos, los de unos cuantos sobre cualquier interés social. Son una vergüenza.

Este actuar de los legisladores representa un severo golpe para quienes consideramos que la defensa de los derechos va más allá de las preferencias políticas, sean de izquierda, centro o de derecha.

Representa un ataque para aquellos servidores públicos que desde la CDHDF han hecho de los derechos humanos su quehacer diario. Para los visitadores que enfrentan cotidianamente a esos pequeños funcionarios resguardados en su escritorio  de burócratas para sentirse grandes, que lo sienten como propio, para atropellar la dignidad ciudadana.

-¿Y ahora que quieren?, dicen esos pequeños funcionarios, ¡otra vez con lo mismo!, ¡vengan el mes próximo y el próximo y el próximo!

Menos caso harán esos funcionarios de cuarta que desdeñan a los integrantes de la CDHDF para atender los reclamos ciudadanos. Más tiempo de espera enfrentaran en la antesala de oficinas gubernamentales, más retraso en la respuesta. Significará más negativas, hasta para tomarles una llamada telefónica para exponer un problema ciudadano, no importa cualquiera que sea. De las recomendaciones pendientes de acatar, ni se diga.

Algunos diputados, que son la minoría, pero que impidieron reunir las dos terceras partes de la votación, quieren que la CDHDF sea un apéndice gubernamental o al servicio de corrientes políticas, pero están equivocados si ese es su interés.

La fortaleza de la CDHDF estriba en su autonomía, en la seriedad de sus investigaciones.  Las recomendaciones que en su momento estremecieron a los gobiernos del Distrito Federal tuvieron la característica de contar con investigaciones a profundidad, con pruebas inobjetables recabadas por los visitadores. No fueron los adjetivos los que imperaron. Eso lo notaron organizaciones ciudadanas y por ello apoyaron la continuidad del proyecto que ahora se cortó de tajo.

No me parece que el actuar de unos cuantos diputados sea una zancadilla al ombudsman, sino un golpe a la institución defensora que representa la CDHDF, a las organizaciones ciudadanas.

La nueva fase que enfrentará esa institución de derechos humanos para la designación de un o una ombudsman, deberá priorizar el consenso con las organizaciones sociales y no para congraciar los intereses de grupos políticos.

En la renuncia de Luis González Placencia, ahora ex presidente de la CDHDF dijo:

“opinar que defendemos vándalos también es fácil en el seno de una sociedad crispada y harta de la impunidad. Lo que no es fácil es hablar de frente con la autoridad, de los argumentos para encarar a violadores de derechos humanos, sin importar su rango”.

También dijo:

“confundir ideología con derechos humanos es señal de intolerancia y fundamentalismo”.

Estamos de acuerdo contigo Luis González.  Se abrieron caminos para los derechos humanos, no debe haber retrocesos. Te deseamos buena suerte.

Correo: mfuentesmz@yahoo.com.mx

Twitter: @Manuel_FuentesM

Anuncios

No comments yet»

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s