Los mitos del artículo 388 bis de la reforma laboral, Manuel Fuentes Muñiz

Los senadores del PAN y del PRD recién aprobaron el artículo 388 bis de la ley federal del trabajo, que según ellos, pretende impedir la existencia de contratos colectivos de protección, negocio pujante de cientos de líderes sindicales y abogados patronales. Ahora en la Cámara de Diputados es uno de los puntos de controversia de mayor discusión. 

Este artículo es parte de otros siete más en materia colectiva, que en su discusión han creado una cortina de humo para ocultar el carácter lesivo de la reforma calderonista en contra de los trabajadores.

Hay muchos mitos y mentiras alrededor de los artículos en materia sindical.  La realidad es que normas como el 388 bis ni siquiera conciben desaparecer los actuales contratos colectivos de protección.  Queda clara su intención al iniciar la frase:

“Cuando un sindicato pretenda la celebración de un contrato colectivo de trabajo…”

En otras palabras solo prevé el supuesto de sindicatos que pretendan firmar un nuevo contrato.

¿Y los contratos colectivos de trabajo de protección ya celebrados? ¿Qué va ser de ellos?  Representan el 90 por ciento de todos los contratos colectivos existentes y con la redacción propuesta por los senadores bastará que los empresarios aparenten revisarlos sin modificación alguna, para burlar el temido artículo 388 bis.

Actualmente los contratos de protección existentes, que son decenas de miles, aún aprobando ese 388 bis, no sufrirán mella alguna y seguirán obstaculizando el ingreso de sindicatos democráticos en los centros de trabajo.

Curiosamente es únicamente a los sindicatos a quién se obliga refrenden el contrato colectivo con el voto de los trabajadores y no a las empresas, que son las verdaderas generadoras de los contratos de protección.

El artículo 388 bis tiene dedicatoria para los seudo líderes sindicales que se dedican a chantajear a empresas con reclamos de cientos de miles de pesos para a cambio no estallar una huelga, aún sin trabajadores.

No está nada mal ese propósito pero es el único y no pretende ir más allá; no está en sus objetivos democratizar las relaciones laborales.

Las empresas son quienes eligen sindicatos a modo, contratan líderes venales a  cambio de cantidades mensuales, semestrales y hasta anuales para dificultar que los trabajadores se organicen.

Generalmente esos contratos de protección se redactan en los despachos de los abogados patronales sin consulta de los trabajadores.

–Firma aquí- ordena el abogado patronal y el líder, como empleado, de manera obediente lo hace sin revisar su contenido.

El comentado artículo, que parece de inspiración kafkiana, permite a los trabajadores votar en contra de los Contratos Colectivos de Trabajo, que se supone son para su mejora, con una leyenda que diga:

“no quiero un contrato colectivo de trabajo”.

¿Qué sucederá si los trabajadores votan rechazando un contrato colectivo? Los patrones estarán felices de que no lo haya, porque podrán imponer condiciones mínimas “a juicio del patrón” con la nueva ley laboral calderonista que anula a los sindicatos.

De acuerdo al artículo 388 bis, los trabajadores requerirán forzosamente de la burocracia sindical para ejercer sus derechos colectivos.  Este artículo legal no admite experiencias de países sudamericanos que dan a las coaliciones obreras la posibilidad de administrar contratos colectivos sin presencia sindical. En México esta idea es inadmisible.

Si los trabajadores ceden a las amenazas para no aceptar un contrato colectivo de trabajo, permitirá a los patrones instalar cínicamente un letrero en la puerta del centro de trabajo que diga:

“Empresa libre de contrato colectivo gracias al artículo 388 bis”

La discusión por una defensa de artículos como el 388 bis hará que el gobierno calderonista que se va, los panistas atrás festinando, Peña Nieto y seguidores aplaudiendo, aparenten el logro de una ley federal del trabajo como si fuera democrática, como si representara un avance laboral.

En realidad legitimará una reforma que anula la estabilidad en el empleo y a las organizaciones sindicales democráticas; que fortalece sindicatos blancos y a empresas subcontratistas para que sigan burlando derechos laborales y permita una mayor injerencia del gobierno para inhibir derechos colectivos.

La premisa en la ley calderonista es que la productividad sea antes que la dignidad de los trabajadores. Que haya salarios miserables, contratos temporales desechables y libres despidos. 

Engañar con instaurar una supuesta democracia sindical para justificar la anulación de derechos sustanciales en materia laboral es una decisión perversa, inadmisible.

 Correo: mfuentesmz@yahoo.com.mx  Twitter: @Manuel_FuentesM

 

Anuncios

2 comentarios»

  rafael altamirano perez wrote @

requiero de información de como crear consejo estudiantil en mi universidad para impulsar su desarrollo y funcionalidad… ya que estudio derecho y requiero apoyo para un proyecto de conformar un pequeño despacho que genere empleo y practica a los estudiantes

  artemisa berdeja wrote @

No es un avance laboral ceder a las amenazas para no aceptar un contrato colectivo de trabajo, porque anula la estabilidad del empleo y a las organizaciones sindicales demócratas quieren burlar el art. 388 bis, seguiran obstaculizando el ingreso de sindicatos democráticos en los centros de trabajo


Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s