En Veracruz la Constitución en la basura

En Veracruz la Constitución en la basura

Manuel Fuentes Muñiz

Es autor de diversos artículos y estudios en materia de justicia y derechos humanos. Profesor de derecho laboral y de seguridad social en la Universidad Autónoma Metropolitana Azcapotzalco, asesor legal de diversas organizaciones civiles, de derechos humanos y laborales. Miembro de la Asociación Nacional de Abogados Democráticos (ANAD), Consejero de la Comisión de Derechos Humanos del D.F. y de la “Casa de los Derechos de Periodistas”.

07/Ago/2012 13:29 HRS

En Veracruz la Constitución en la basura

Veracruz, Ver.  Al llegar a este puerto me sorprende la ausencia de policías en las calles.  Los soldados han sustituido esa función de vigilancia y protección ciudadana. Acabo de ver un accidente de tránsito y quién está ordenando el tráfico e intermediando con los automovilistas son un par de soldados con rifle en mano.

Una persona al verme sorprendida por lo que veo me dice:

-El gobierno corrió a los policías de la ciudad porque hacían más daño que los delincuentes. Se aprovechaban de la placa y uniforme para robarnos y estafarnos.

El gobierno del estado de Veracruz ahora se hace el desentendido con la seguridad ciudadana a pesar de ser su obligación atenderla. Aunque la percepción ciudadana representa un alivio, al ejército no le atañe desarrollar actividades de seguridad ciudadana porque no las puede cumplir con eficacia ni tiene facultades para ello.

La ausencia de gobernabilidad tiene muchos ejemplos en estos lugares, como lo ocurrido apenas hace unos días en la ciudad de Tierra Blanca, población ubicada a 100 kilómetros de esta ciudad de Veracruz.

El 1º de agosto pasado los trabajadores de la empresa Frigoríficos de la Cuenca del Papaloapan ubicada en esa ciudad, pretendían llevar a cabo una huelga por violaciones a su contrato colectivo de trabajo y fueron repelidos por cientos de golpeadores a sueldo. A pesar de que la huelga legalmente estaba autorizada por la Junta Federal de Conciliación y Arbitraje después de imponer muchas trabas, la representación de la empresa, inconforme con este hecho, impidió con sujetos armados con palos, tubos, machetes, cuchillos y hasta bombas molotov que se impusieran las banderas rojinegras en las puertas del centro de trabajo.

La policía municipal, la del estado de Veracruz y hasta militares estaban presentes y nada hicieron para impedirlo, al contrario salieron corriendo, se “dispersaron” cuando inició la agresión para evitar que la zacapela los alcanzara.

Varios trabajadores resultaron lesionados con golpes en todo el cuerpo. Algunos de ellos descalabrados y hasta con huesos rotos.  Los golpeadores destruyeron tres vehículos de los huelguistas con toda saña.

Los agredidos pidieron intervención de la agente del ministerio público del lugar y ni siquiera aceptó levantarles el acta ni dar fe de las lesiones recibidas. Una ausencia total de la autoridad en el lugar.

La bandera de huelga quedó tirada en el piso como una muestra de cómo se pisotean los derechos obreros en este país.

Estos hechos de violencia que ocurren en contra de la población, de los movimientos sociales y de los trabajadores poco importan en este país.  Romper una huelga no es un delito, despedir trabajadores tampoco lo es, pero protestar, reclamar o ejercer un derecho sí lo puede ser.

El derecho de huelga en México está en estado de extinción. La ejercen en su mayoría los patrones para evadir pagos o deudas gubernamentales. Apenas ven que se acrecientan los reclamos del IMSS, la CFE o Hacienda provocan la huelga para dejar a los trabajadores varados por años a las puertas de la empresa.

Son los trabajadores quienes la pagan en la calle mientras que el patrón usa la huelga para encubrir un fraude. En muchas ocasiones los trabajadores tienen que soportar un largo juicio para que les paguen con la maquinaria vieja que el patrón abandonó con la huelga. Los trabajadores con la venta de la maquinaria apenas si rescatan un 10% de su indemnización y el patrón camina como si nada a pesar de haber evadido pagos millonarios a proveedores y a dependencias gubernamentales.

La huelga es patronal y esa sí se permite, se solapa y hasta con permiso de la autoridad, pero la huelga obrera no se consiente.

Cuando el gobierno la tiene que autorizar pone mil y un trabas para su ejercicio. Basta asomarse a las áreas de conflictos colectivos y de huelgas de las Juntas de Conciliación y Arbitraje en el ámbito federal y local, para saber de casos de huelgas que se archivan antes de ejercerse.

Cuanta impunidad campea por todo el país y aquí en el estado de  Veracruz la Constitución Política está en el basurero.

Correo: mfuentesmz@yahoo.com.mx  Twitter: @Manuel_FuentesM

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2 comentarios»

  ALEJANDRO GUZMAN ORDORICA wrote @

S.O.S- Urge la intervención de la ANAD, epn y su comparsa mancera están ejecutando secuestros de jóvenes, hoy en pleno día en el metro Copilco fué secuestrado y presentado en la seido al compañero SANDINO BUCIO DOVALI. Se pide urgentemente la intervención de la ANAD!!

  240450yaco wrote @

Y el edo.de Derecho en el Estado de Veracruz? la Const. en el basurero.


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