Ponencia presentada el día 19 de octubre del presente año, por el Dr. Manuel Fuentes Muñiz ante los integrantes de la Comisión de Derechos Humanos de la Asamblea Legislativa del Distrito Federal, previa a su nombramiento como Consejero Honorario de la CDHDF.

DISTINGUIDOS INTEGRANTES DE LA COMISIÓN DE DERECHOS
HUMANOS DE LA ASAMBLEA LEGISLATIVA DEL DISTRITO FEDERAL, V LEGISLATURA

Mi presentación, mi comparecencia ante ustedes, en este Recinto Legislativo es a la memoria de la abogada defensora de los derechos humanos Digna Ochoa y Placido; ella, un día como hoy, 19 de Octubre pero del año de 2001, fue encontrada muerta en su oficinas ubicadas en las calles de Zacatecas 31 de la Col. Roma con dos disparos, uno de ellos en la cabeza. Han sido largos 8 años de impunidad, del paso de tres procuradores de justicia, sin que haya habido el desahogo de todas las pruebas ofrecidas por la coadyuvancia que demuestran las evidencias de un asesinato.

Me cimbra comparecer ante ustedes, en lo más profundo, en una fecha en la que coincide con el aniversario de la muerte aún no aclarada de la abogada Digna Ochoa.  A ella la conocí en el ejercicio profesional, y posteriormente tuve la posibilidad de profundizar en el conocimiento de su caso cuando, de marzo de 2006 hasta septiembre de 2009, su familia me encargó la coadyuvancia.  Allí pude tener acceso a las miles de hojas de investigaciones que dejaron en evidencia errores, dilaciones, negligencias y hasta filtraciones a la prensa de un expediente que requería de amplia secrecía -que fue violada- para justificar una conclusión sesgada ante la opinión pública.

Desde aquí, desde este espacio, rindo tributo a su memoria.

Los defensores

Por más de 30 años, durante toda mi vida profesional, la causa de los defensores de derechos humanos ha sido también mi causa. Estoy convencido que la protección de los defensores, y de sus organizaciones, es fundamental para lograr que la esencia de los derechos humanos dimane de la sociedad para su adecuada protección.  Ella, la sociedad debe apropiarse del discurso, del estudio y práctica de los derechos humanos para lograr su consolidación.

De los defensores quiero comentarles algunas de mis vivencias para entender el alcance de su importancia.

Tengo muy presente a un grupo de defensores de oficio que llegó a mis oficinas  -cuando yo ocupaba el cargo de Consejero Jurídico del GDF, en octubre de 1999- para quejarse, para reclamarme de las malas condiciones en que laboraban. Con salarios de apenas 4 mil a 6 mil pesos mensuales, sin pago de viáticos, con más de 160 expedientes a su cargo cada uno, sin capacitación adecuada, sin instrumentos ni medios de trabajo, ni computadoras, ni libros, ni jurisprudencia, ni siquiera un escritorio o una silla donde sentarse para realizar su trabajo en los MP o juzgados penales.

Señoras y señores diputados, en esa ocasión, cuando recibí el reclamo de los defensores de oficio, me sentí muy avergonzado, pero también muy indignado. Me asombraba la confesión de los defensores públicos cuando me decían que en ocasiones tenían a su cargo hasta 3 audiencias al mismo tiempo. Que comparecían en una y se retiraban de inmediato y se iban a la otra y también se retiraban y en la última ya los habían hecho comparecer luego de una llamada telefónica para avisar que llegarían a firmar, como si hubieran estado todo el tiempo.

Comprendí porqué la mayor parte de los detenidos dice no conocer a su defensor, y porqué muchas personas inocentes se encuentran en prisión por una inadecuada defensa.  Ello explica porqué las comisiones de derechos humanos, cuando revisan en frio los expedientes, encuentran todo en aparente orden. En el acta se hace constar falsamente que el defensor estuvo en toda la audiencia asistiendo al detenido cuando en realidad eso no ocurrió.

Al solicitar al Gobierno que se me apoyara para corregir estas irregularidades se me informó que no había dinero.  No lo pude entender.

Como Consejero Jurídico tuve que acudir a la CDHDF para solicitarle que hiciera constar las violaciones que, sobre todo, afectaban a la sociedad,  pues los defensores de oficio atienden a más del 70% de las personas que son detenidas.

En la Comisión se me dijo que era la primera vez que un representante de gobierno se quejaba del propio gobierno. Después de aportar todos los datos y evidencias se emitió la recomendación 04/2000.  A raíz de esto el GDF tuvo que aceptar la recomendación, y así se pudieron incrementar los salarios de los defensores hasta en más de un 100%, para pasar de 4 mil o 5 mil hasta los 10 mil pesos mensuales, además de incrementar la plantilla con 30 defensores más.

Con el apoyo del entonces Procurador de Justicia, Samuel del Villar, a quien guardo respetuosamente en mi memoria, realizó la modernización de numerosas agencias del ministerio público incluyendo una oficina para los defensores de oficio.

También logré, siguiendo el mismo camino, que se emitiera una recomendación para dignificar los juzgados cívicos y las indignas y malolientes galeras logrando una recomendación por parte de la Comisión de Derechos Humanos, la 03/2001.

Haber sido servidor público, ser defensor ahora y profesor universitario me ha hecho bien como ser humano.

Me ha permitido comprender que debo considerar todos los escenarios, a todos los actores antes de emitir una conclusión, y que ésta debe ser fría, razonada y debidamente estudiada.  Defender sólo a una parte o ser únicamente funcionario o investigador, conduce generalmente a conjeturas parciales de la realidad.

Es fundamental que las leyes estén debidamente redactadas, que se estén ajustando constantemente a la realidad para evitar haya interpretaciones torcidas que anulen sus objetivos.

Mi formación profesional ha sido estar siempre cerca de la gente, conocer los problemas desde abajo. A pesar de que mi práctica ha sido más cercana a la defensa de trabajadores,  decidí realizar una maestría, además de un doctorado en materia penal para entender de manera integral la aplicación de los derechos humanos.

Ello me ha permitido conocer la realidad de los defensores privados, ministerios públicos, de los juzgados, de los reclusorios, de las áreas de seguridad pública que aún tienen enormes deficiencias y están invadidas de corrupción.

Derecho laboral un derecho humano.

Quiero confesar que al inició de mi práctica profesional consideraba que el derecho laboral estaba aparte de los derechos humanos, que éstos se circunscribían al derecho penal.  Con el tiempo me fui dando cuenta de su integralidad y que abarcaba todos los escenarios del ser humano y que el derecho al trabajo, la protección contra el desempleo, el derecho a una remuneración equitativa y satisfactoria, a tener un sindicato y la seguridad social son parte fundamental de ellos.

En 1985, cuando acompañé jurídicamente a las costureras después del sismo, quedaron en evidencia la colusión de los inspectores de trabajo y los patrones para esconder las pésimas condiciones de trabajo que ellas tenían.

En 1988, cuando fueron agredidos enfermeras y personal hospitalario del Sanatorio Español por grupos de golpeadores de la CTC y les fue desconocido su sindicato, fue evidente la intervención gubernamental.

Las constantes violaciones a los derechos laborales de los periodistas son una constante de las omisiones gubernamentales.

La situación de pésimas condiciones y explotación en que laboran la mayoría de las mujeres, los migrantes, los menores, los trabajadores en general no debe ser omitida por las comisiones de derechos humanos.

Por ello, cuando se creó la Comisión Nacional de Derechos Humanos no comprendí que se hubieran excluido del artículo 102 constitucional “los asuntos laborales” como derechos humanos bajo el argumento de que la relación se daba entre particulares, olvidando la obligación de la autoridad en supervisar y hacer respetar los derechos laborales.

Acompañando en los últimos años a las viudas de los 65 mineros muertos en la mina de Pasta de Conchos en Coahuila pudimos lograr que la CNDH emitiera la recomendación 26/06 para abrir espacios en el ámbito laboral para la prevención de riesgos de trabajo, incremento de inspectores y castigo a la negligencia de las autoridades.

Mis motivos

No milito en partido político alguno, mi militancia está con la ciudadanía pero respeto a los partidos políticos por ser quienes fortalecen los espacios democráticos.

La necesidad en seguir abriendo caminos en los derechos humanos laborales me motiva a ser consejero de la CDHDF.  Las omisiones y negligencias de las autoridades en esta materia no se pueden seguir solapando.

Lo mismo para recomendar se corrija irregularidades en los ministerios públicos, juzgados, reclusorios, juzgados cívicos y autoridades policíacas.

Propongo así también se instaure la no reelección de los consejeros para dar posibilidades a una renovación periódica más corta de esos espacios. Cinco años son suficientes.

Uno de los candidatos en este proceso lleva 7 años como consejero y de reelegirse se prolongaría su designación hasta 12 años en total, candidato del cual, por cierto, tengo duda de que haya cumplido con los requisitos que marca al artículo 11 de la ley de la CDHDF, que le obligaba a solicitar de manera personal su reelección con 30 días de anticipación antes de que concluyera su periodo. No hay información pública de que lo haya hecho.

Por otra parte propongo que se retiren las facultades al Presidente de la Comisión para que pueda designar o cesar al Contralor de esta institución. La consulta que se hace al Consejo no es suficiente; éste lo debería designar sin la participación del voto del presidente.

Dar atención especial a los  grupos vulnerables dando énfasis a los jóvenes. Es necesario se dote a la CDHDF de elementos jurídicos suficientes para que sus recomendaciones sean acatadas por las autoridades. Las recomendaciones deben ser investigaciones serias, profundas, científicas pero, sobre todo, eficientes para acabar con la impunidad.

Debe fortalecerse el papel de las conciliaciones dotando a la Comisión de mayor autoridad para que éstas puedan concretarse. Ésta debe convertirse en una autentica defensoría del Pueblo.

Señoras y señores diputados comparezco ante ustedes para solicitarles respetuosamente su voto para ser designado como consejero. De ser distinguido sabré cumplir con integridad y responsabilidad este compromiso para el avance de los derechos humanos en esta, nuestra Ciudad de México y nuestro país.

Anuncios

3 comentarios»

  Trackback wrote @

Comentario…

[..]Articulo Indexado Correctamente[..]…


Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s